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sábado, 6 de diciembre de 2008

Crujidos - Nacho Vegas

"Y si no encuentras fuerzas para salir de aquí,
yo las sacaré de donde sea y seguiré sin ti"
Me dijiste algo así con voz grave y resignada,
me grabé tus palabras y me vestí listo para comenzar.

Día uno en pie, comienzo a andar,
he de aguantar, lo puedo hacer.
El día dos avanza hasta el final
y llega el día tres, lo vuelvo a estropear.
Así que vuelta a empezar.

Día uno en pie, no he de pensar,
ya es día 2, Alprazolam,
comienzo a hablar y no me hago entender,
y llega el día tres, lo vuelvo a estropear.

No preguntes ni por qué ni por qué no,
sólo yo sé el motivo y no es bonito.

Me mudaré a otro sitio, me iré de esta ciudad,
pero ahora es de mí mismo de donde me quiero escapar.

No me des flores cuando aquí hay lirios y rosas,
las querré el día en que ya no quede una sola.
Entonces, ¿me complacerás?
Y dime, ¿cómo lo harás?

Día uno en pie, ¿qué puedo hacer
para encontrar restos de fe?
El tiempo pasa doloroso y lento
y luego en un momento lo vuelvo a joder.
Y entonces vuelta a empezar...

Día una en pie, siento pensar
cómo evitar sentir, pensar,
morir de sed y beber del mar
y al segundo día he vuelto a fracasar.

Si te miento no será por mezquindad,
estas penas siempre llegan por torpeza.

Día uno en pie, ¿qué puedo hacer
sino esperar verlo acabar?
El día terminó con un crujido,
me despierto herido y grito en soledad.

Que es jodido ya lo sé,
pero no es dramático,
esto no es tan trágico,
esto no es un drama, no,
te diré mil cosas por las que llorar...

lunes, 2 de junio de 2008

Mujeres condenadas - Charles Baudeliere

Como bestias meditabundas sobre la arena tumbadas,
Ellas vuelven sus miradas hacia el horizonte del mar,
Y sus pies se buscan y sus manos entrelazadas
Tienen suaves languideces y escalofríos amargos.

Las unas, corazones gustosos de las largas confidencias,
En el fondo de bosquecillos donde brotan los arroyos,
Van deletreando el amor de tímidas infancias
Y cincelan la corteza verde de los tiernos arbustos;

Otras, cual religiosas, caminan lentas y graves,
A través de las rocas llenas de apariciones,
Donde San Antonio ha visto surgir como de las lavas
Los pechos desnudos y purpúreos de sus tentaciones;

Las hay, a la lumbre de resinas crepitantes,
Que en la cavidad muda de los viejos antros paganos
Te apelan en auxilio de sus fiebres aullantes,
¡Oh, Baco, adormecedor de remordimientos pasados!

Y otras hay, cuya garganta gusta de los escapularios,
Que, barruntando una fusta bajo sus largas vestimentas,
Mezclan, en el bosque sombrío y las noches solitarias,
La espuma del placer con las lágrimas de los tormentos.

¡Oh vírgenes, oh demonios, oh monstruos, oh mártires,
De la realidad, grandes espíritus desdeñosos,
Buscadoras del infinito, devotas y sátiras,
Ora llenas de gritos, ora llenas de lágrimas,

Vosotras que hasta vuestro infierno mi alma ha perseguido,
Pobres hermanas mías, yo os amo tanto como os compadezco,
Por vuestros tristes dolores, vuestra sed insaciable,
¡Y las urnas de amor del que vuestros corazones desbordan!


Charles Baudeliere - Les fleurs du mal